Las aplicaciones web tienen más futuro que las aplicaciones nativas.

El auge actual de las aplicaciones nativas se sustentan, en mi opinión en un único punto:

El interés de los propietarios de las dos tecnologías principales, Apple y Google, de controlar los mercados de aplicaciones.

Ambos, aunque con matices importantes, tienen muy claro el potencial de negocio que hay detrás de la compra/venta de aplicaciones para dispositivos móviles y fijan las condiciones para que no se les escape ese negocio. Por una parte controlando las aplicaciones que se pueden descargar desde cada plataforma. Y la otra limitando el acceso a las características especiales de los dispositivos móviles únicamente a través de dichas aplicaciones.

Ya hemos vivido anteriormente estas guerras en los ordenadores. Pasamos de usar únicamente aplicaciones instaladas en el ordenador a buscar alternativas web. Y también vivimos las guerras por controlar las web en los tiempos de Netscape.

Y la web se impone porque nació para permitir la cooperación y la libertad del usuario. Es una arquitectura de éxito brutal. En un navegador, puedo seleccionar el texto, abrir otra pestaña, compartirlo en un comentario, ver un vídeo y recibir notificaciones …. lo que quiera.

Fácil y barata de desarrollar y modificar o adaptar es, además, una tecnología omnipresente y se puede usar prácticamente desde cualquier dispositivo.

Las aplicaciones nativas sólo destacan en rendimiento y todavía no pueden ser totalmente substituidas en campos como los videojuegos.

Otro tema polémico es la experiencia de usuario. Quienes afirman que la experiencia de usuario es mejor en las aplicaciones nativas obvian que es un problema, a mi modo de ver, más político que técnico. Los propietarios de los sistemas operativos penalizan expresamente las aplicaciones web para potenciar sus aplicaciones nativas.

¿Exagerado?

Para muestra un ejemplo : Apple no permite que motores de renderizado de la competencia se puedan ejecutar en el dispositivo. O WebKit, o nada.

Las aplicaciones web siguen evolucionando y mejorando. Existen ya alternativas como FIREFOX OS que prometen mucho. Microsoft también parece apostar por aplicaciones web para sus teléfonos. E incluso google, que su negocio principal es la publicidad, parece jugar con dos barajas: Google ya permite web apps de Chrome en Android y Google Play o sus chromebooks.